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Bajé en bicicleta de un volcán

Parecía más facil de lo que resultó ser pero no me arrepiento.

Hacía ya unos días que había llegado a Quito, Ecuador y no sabía que era una ciudad rodeada de volcanes.

Ecuador es un país que cuenta con 44 volcanes y más de la mitad de ellos se encuentran en Quito, por lo que es ideal para conocer algunos de ellos

Hay un dicho que describe a los ecuatorianos como “seres raros y únicos que duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste. por lo que tenía que entender esta realidad en carne propia.

Junto a Quito Bike Tours y mi amigo Andres, el mejor guía turístico de montaña del Ecuador, decidí realizar la travesía de ir al volcán Cotopaxi y llevar unas bicicletas para conocer un poco más de cerca al menos uno de todos estos volcanes de los que tanto hablan.

Nunca antes había visitado un volcán así que no sabía con qué me iba a encontrar, el volcán Cotopaxi tiene casi 6,000 metros de altura y es uno de los volcanes activos más altos del mundo, y tras algunos arreglos ya estabamos en camino junto con el buen Robert al volante.

Las vistas desde Quito hasta el volcán son preciosas, puedes conocer un poco más sobre la ciudad en sí y un dato curioso es que tienen una gran cantidad de campos de rosas por lo que son flores muy comunes y baratas aunque la calidad es altísima.

Llegamos a la entrada del parque y después de atravesar unos bosques y recorrer una parte del parque nacional, comenzamos a subir hacia el Refugio José Rivas, ubicado a 4,800 metros de altura aproximadamente y el panorama estaba a punto de cambiar por completo.

No es posible llegar en camioneta por lo que teníamos que bajar y comenzar a caminar y no fué hasta que abrí unos centímetros la puerta de la camioneta que sentí un frío escalofriante y un viento feroz y entonces supe que estabamos en un lugar donde el clima no perdona a nadie.

No había mucho oxígeno en el aire por lo que subir no fue tan fácil como esperaba pero se logró sin tener que parar, aún faltaba para las bicis pero no puedes visitar el Cotopaxi sin antes pasar por el refugio y tomar un buen chocolate caliente.

El Refugio José Rivas es el primer y único parador donde los alpinistas frenan para prepararse y pasar la noche cuando van a subir hacia la cima del Taita Cotopaxi.

Después de un rato volvimos a la camioneta y nos dirigimos al punto de partida para comenzar con la travesía de las bicis.

Las temperaturas rondan los 10 a 15 grados y el terreno es sinuoso aunque está bien preservado, el oxígeno no abunda pero es completamente tolerable, de verdad fue un gran desafío pero a día de hoy creo que fue la travesía en bicicleta que más he disfrutado.

A lo largo del camino puedes llegar a apreciar el volcán desde diferentes puntos hasta perderlo de vista, la niebla abunda pero a veces se asomaba la cima blanca y humeante haciendo de la avevntura algo más motivador todavía.

Debo confesar que pensé que sería facil, ya que pensaba que sería un decenso placentero pero sin embargo me encontré con subidas, planicies, bajadas, puntos de riesgo, caminos anchos y otros angostos, hasta cruzamos un pequeño río y nos alejamos varios kilometros del volcán.

Sin dudas es un camino ideal para quienes aman el deporte y quieren conocer los paisajes clave del Ecuador, si estás buscando ir escríbeme para enviarte el contacto de mi amigo Andrés, va a hacer de tu experiencia un recuerdo inolvidable.

Desde el volcán llegamos a la laguna de Limpiopungo y al regresar probé la mejor sopa de mi vida, y aquí otro tip, los quiteños son los reyes de las sopas, definitivamete si visitas Ecuador tienes que probar algunas de sus sopas.

Al escribir esto, siento que no sólo se trata de la aventura del volcán y la bicicleta sino de disfrutar un buen momento con personas de valor, buena comida, risas, paisajes, algo de ejercicio y un fin de semana soleado.