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Escalé un glaciar en Tierra del Fuego

No sabía lo que hacíamos hasta que leí las noticias.

Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Mi primer destino como nómada digital y la primera vez que me iba tan lejos de mi casa, para ser precisos 2.374 km y 4 horas de vuelo.

Junto a mi amiga Coni, habíamos planeado todo, estadía, vuelos y aventuras, pero al ser la primera vez que viajaba y con tanta emoción había decidido hacer algo de investigación extra para encontrar los trekkings más desafiantes de todos.

Y después de algunas paginas encontré uno llamado “Glaciar ojo del albino” – En los comentarios ponía que sugerían ir acompañados por un guía ya que era facil perderse y el camino era arriezgado ya que podías caer de gran altura.

También busqué algunso videos en YouTube pero no encontré mucho, sólo vi algunas fotos más y era verdaderamente precioso.

Una vez que llegamos a Ushuaia y armamos nuestro itinerario de trekkings le propuse a mi amiga Coni ir a este lugar, nos habíamos hecho amigos de Mica, otra porteña, periodísta que se había mudado hace poco tiempo a vivir allí y nos dijo que era un trekking un tanto peligroso pero que también nos acompañaría.

Y así fue que emprendimos nuestra aventura, esa mañana emprendimos viaje cerca de las 5am hacia Laguna Esmeralda, nuestra primer parada antes de zarpar hacia el glaciar.

Era uno de mis primeros trekkings hasta el momento y no tenía mucha experiencia, pero mirando en retrospectiva hoy, me doy cuenta de que tuvimos algo de suerte en todo esto.

Para empezar, no había un sendero señalizado y ninguno de los 3 sabía exactamente hacia donde ir, sólo veíamos dos montañas que convergían y arriba de uno de los picos había un glaciar, pero lo que no sabíamos era hacia dónde dirigirnos con claridad.

Por lo que procedimos a avanzar siguiendo las pisadas en la nieve del último grupo que había descendido el día anterior, aún se podían ver algunas marcas ya que estabamos en otoño y la nieve no había llegado a cubrir completamente el piso otra vez.

Habíamos sido los primeros en llegar pero no tardó en pasarnos el primer grupo de caminantes que iban con un guía experimentado, por lo que no dudamos en seguirlos para tener más confianza en toda esta locura.

El camino se ponía cada vez más empinado y empezabamos a coger altura, el glaciar se encuentra a 980mts de altura y los caminos no solo son empinados sino que el piso se encuentra compuesto en gran parte por piedras, piedras que se resbalan y puedes caerte al vacío si no sabes en donde estás pisando.

Pero el reto recién empezaba, habíamos llegado al punto máximo donde sólo hay dos formas de subir y el camino se divide.

El grupo que iba delante nuestro tomó sus picas y botas de alpinismo y comenzaron a subir por un camino mucho más fino y peligroso, sólo se podía subir pegado a una pared (y sin mirar para abajo) – no apto para quienes temen a las alturas.

Y aquí es cuando todo comenzó a irse por la borda.

Hablamos con el guía de montaña y nos dijo que nos fueramos por otro camino, donde supuestamente era más facil subir.

En ese momento todavía no lo sabíamos pero nos había enviado por un camino llamado “La lengua”, un camino donde solamente se puede subir escalando con picas si eres profesional, es un camino que solo se habilita durante invierno, donde el piso se congela y forma una especie de lengua de hielo por la que se puede subir.

Claramente eramos 3 novatos sin preparación alguna y decidimos intentarlo (sin éxito) y terminamos empapados, frustrados, agotados y un tanto asustados ya que si caes de esa “lengua” te vas directo al fondo de una grieta en la montaña o hacia abajo de esos 900mts de altura.

Pero no ibamos a desistir después de haber llegado tan lejos, así que decidimos retornar y seguir por el mismo camino que el guía y su equipo habían hecho.

Y así fue que nos dispusimos a subir con calma y cautela, después de media hora de camino sinuoso, piedras cayendo y un poquito de miedo a las alturas, a las 13hs de ese mismo día logramos llegar.

Nada nos pudo quitar esa alegría y satisfacción, las vistas a ese hermoso lago y el glaciar a un lado, a 980mts de altura con unas vistas increíbles, nos sentamos y sólo podíamos apreciar tanta belleza.

No podíamos creer por todo lo que habíamos pasado para encontrar tanta belleza, pero definitivamente valía el esfuerzo.

Por desgracia no todos tienen tanta suerte y unos días después nos enteramso que un israelí que había viajado para llegar hasta el glaciar, cayó por una grieta y quedó gravemente herido colgando en el medio de la montaña y pasó la noche entera esperando a ser rescatado al día siguiente.

Si vas a ir a hacer este trekking, no recomendaría ir sólo ya que pueden haber algunas partes un poco traicioneras y siempre es mejor ir acompañado de alguien que conozca el terreno para cuidarte a tí y a las personas que quieren disfrutar del mismo camino que tú.